23 de dez. de 2019

La Teología del género

Por José Bernardo

“Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve” Heb 11:3. Este versículo establece que la fe, esencialmente conocimiento (v1), permite comprender la organización del universo. Al mismo tiempo, niega a las ciencias esta comprensión, ya que no puede accederse a ella mediante la observación sensorial. Por lo tanto, mientras las ciencias biológicas y humanas debaten sin acuerdo sobre la ideología de género, escuchamos la Palabra de Dios (Rom 10:17) y aprendemos la Teología de Género, el conocimiento divino de la sexualidad humana.

Tres principios de la sexualidad bíblica: a) creación: los seres humanos fueron creados de acuerdo con el plan, semejanza y misión de Dios, incluso en su sexualidad; b) la caída: el pecado ha destruido la perfección de la creación, haciendo que los seres humanos sepan por experiencia lo que es malo, de modo que su identidad, deseos e impulsos sexuales hayan perdido la perfección con la que fueron creados; c) restauración: la imperfección humana, incluso en la sexualidad, se restaura mediante la sumisión al Reino de Dios en Cristo, dejando necesidades, impulsos y deseos malos, para hacer solo lo que Dios quiere.

Tres características de la sexualidad bíblica. “… varón y hembra los creó, y los bendijo con estas palabras: ‘Sean fructíferos y multiplíquense’” Génesis 1:27,28. Estos versículos relacionan tres características o elementos de la sexualidad: a) identidad - es varón o es hembra, términos utilizados para referirse a la forma; b) preferencia: la fertilidad requiere una elección heterosexual, solo hombres y mujeres juntos son sexualmente fértiles; c) impulso: la multiplicación implica el impulso o interés sexual que eventualmente resulta en la reproducción. Si bien podemos destacar estas tres características del texto, es obvio que no pueden individualizarse; deben ser completamente consistentes entre sí.

Tres condiciones de la sexualidad bíblica: a) biológica: la sexualidad se define físicamente, si tiene la forma de un hombre, si tiene la forma de una mujer, ya que “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” Jer 17:9; b) colectiva: el hombre se define a sí mismo en oposición a la mujer y viceversa, "Se llamará “mujer” porque del hombre fue sacada" Génesis 2:23; c) educativa: considerando la caída y la restauración, la confusión en la cual la sexualidad está bajo pecado, solo puede deshacerse mediante la liberación que se encuentra en el conocimiento de la Verdad.

No todas las personas creen en la teología de género según la Palabra de Dios. Incluso muchos que dicen ser creyentes intentan interpretar las Escrituras de una manera que sea favorable a sus necesidades, deseos e impulsos en lugar de someterse al Reino de Dios. Pablo los llamó enemigos de la cruz de Cristo y dijo que tienen estas características: a) "Su destino es la destrucción" (es decir, su propósito es deconstruir); b) “adoran al dios de sus propios deseos” (a sus deseos como se fueran dioses); c) "se enorgullecen de lo que es su vergüenza"; d) “Solo piensan en lo terrenal” (Fil 3:19).

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